Rutinas, Ciclos Naturales.

Mucho se ha escrito y dicho sobre las rutinas, algunos escriben en contra de la rigidez de las rutinas y muchos otros sobre la rutina como ejercicio de control paterno.

Si entendemos las rutinas como ciclos naturales y lógicos para un evento repetitivo en el tiempo, es bastante complicado escapar de ellas. Está en nuestro ser tejer y caer en rutinas. Quizá por esto existen tantos libros sobre cómo escapar de la rutina cuando se habla de un adulto. Lo cual es bastante paradójico, parece que de adultos tenemos que escapar de ellas y de niños nos las deben imponer o no las tendríamos.

Cada día de manera invisible vemos las rutinas ejercer poder sobre lo cotidiano. El sol sale siempre por el mismo lugar, a una hora muy similar. Cada día mamás y papás se levantan a una hora muy similar, se bañan, se visten y salen a sus trabajos respondiendo también al ciclo diario. Las rutinas son una gran herramienta para poner en “piloto automático” lo repetitivo y así podernos concentrar en lo relevante.

Pero ¿Cómo llevar esto a nuestros hijos? ¿Cómo crearles una rutina? ¿Sí debemos crearles una rutina? ¿A qué edad deben tener una rutina diaria?

En Disciplina Positiva, las rutinas son una gran herramienta de AUTOCONTROL para nuestros hijos.

Si hay dificultad con un evento repetitivo del día (hora de comer, hora de dormir, hora de prepararse para la escuela, hora de hacer tareas escolares, etc.), guiemos a nuestros hijos en la creación de su propia rutina que responda a su ciclo natural y a sus tiempos personales.

Déjale crear su propia rutina. Pregúntale qué tareas se deben hacer para lograr el objetivo final (estar dormido, subir a la ruta, etc.). Déjale decidir el orden, negocien el tiempo de cada paso y dejen la “TABLA de rutina” al alcance visual.
Si el niño es pequeño toma fotos de él/ella haciendo las tareas una a una. Luego coloreen y dibujen una cartelera con las fotos y cuélguenlo donde lo pueda ver.

Dejen que la cartelera sea ahora el “jefe”, como padres acá debemos dar un paso atrás y permitir a nuestros hijos AUTOREGULARSE. Si tu hijo es pequeño, cuando se distraiga, puedes preguntar “¿Qué sigue en nuestra Tabla de rutina?” (Asegúrate de no confundir esto con carteles de pegatinas o premios, los cuales disminuyen el sentido interno de capacidad porque se concentran en el premio y no en su proceso).

Apoyo de Pamela Moreno

El mensaje oculto, es el mensaje dado.

El mensaje oculto es el mensaje dado

Un tema que siempre me ha atraído es la comunicación, verbal y no verbal. Y ahora con mis hijos es un tema muy importante, ¿como me comunico de una manera positiva?

El primer reto en términos de comunicación ha sido cambiar como digo las palabras: –Evitar hablar en negativo, cambiar un “No corras” por un “Camina a mi lado”.
-Evitar poner etiquetas y hablar de comportamientos, cambiando un “Eres muy brusco” por “Lo hiciste muy bruco”.
-Cambiar las ordenes por preguntas, cambiar el “Recoge los colores” por “¿Cuándo terminas de colorear que hacemos con esto?”

Estos cambios que parecen sutiles en términos de elección de palabras, han sido fundamentales para abrir la comunicación verbal con mis hijos y evitar luchas de poder. El otro gran peso de la comunicación, es la no verbal que no es siempre tan consciente y aun así la mas importante.

Según estudios de comunicación verbal y no verbal, las palabras son solo el 20% de lo expresado, dejando así un 80% a lo no verbal. Podemos decir “Te espero”, pero si nuestra expresión corporal y mental dicen “apúrate”, el niño recibe únicamente el ultimo mensaje, el mensaje oculto es el mensaje dado. Podríamos entonces comunicar mas con el silencio y una buena postura mental.
Haciendo consciente mi lenguaje no verbal, veo como logro mejores resultados. Cuando antes de decir lo “correcto”, siento en mi corazón que todo está bien, solo entonces el mensaje que quiero enviar es enviado.

Un gran reto para mi, mamá de dos preescolares son los enojos de mis hijos (otros dirían pataletas, a mi me parece irrespetuoso). Cuando uno de mis hijos llegaba al punto de estar irritado, gritando y llorando, si yo no conseguía un rápido desenlace me desesperaba y enojaba, y por mas que controlara mis palabras y solo pronunciara palabras de empatía, mi lenguaje corporal era apresurado, tosco y cerrado –obvio sin quererlo-  y daba el mensaje de caos no solo a mi hijo enojado, sino al otro, que terminaba irritado también. El caos tardaba en desaparecer y luego, un sentimiento de culpa e inutilidad me invadían.

Ahora, cuando logro antes de actuar, pensar. Cuando antes de acudir a un episodio de enojo de mis hijos, respiro y pienso que todo está bien, cuando me repito mentalmente que la frustración es parte de la vida y que este momento es un momento de aprendizaje para todos, confío en que estaremos bien; solo entonces las palabras correctas llegan con el mensaje no verbal correcto, mi cuerpo es accesible, mi ritmo lento, mis palabras suaves, mi mirada es dulce y empática y el mensaje de “Estoy contigo, estamos aprendiendo y lo hacemos bien” llega con fuerza a mi hijo enojado y mas fácilmente (no siempre mas rápido) salimos del caos. Y cuando lo hacemos nuestros corazones están mas cerca, mas conectados y mas felices.

En Disciplina Positiva decimos “Conexión antes de corrección” y en la practica he visto que esta conexión también incluye conectarse con uno mismo y así actuar desde el amor y la fe.

Sacudiéndonos la inmediatez. No todo tiene que ser ya !!!

 

Sacudirse la inmediatez Uno de los grandes retos para los padres que siguen la disciplina positiva, es sacudirse del afán cultural por la inmediatez. Claro que es más rápido dar un grito y que así los niños corran miedosos a obedecer, y recogen mas rápido su desorden si al terminar les llevo al cine como premio. Todo lo anterior funciona pero sólo de manera inmediata, el gran problema es que no funciona a largo plazo y no brinda habilidades de vida.

Todo el tiempo escuchamos a padres decir que deben repetir cada día a sus hijos sus obligaciones, que cada día se ven gritándoles por las mismas cosas y que sus hijos no parecen aprender, por eso vale la pena mirar los recursos que se utilizan cuando la meta es a largo plazo.

Cuando pensamos en nuestro hijo como un producto terminado, Ej. “Mi hija no sabe organizar su cuarto”, entonces nos ataca esa necesidad de inmediatez, nuestra cabeza nos grita: “¡¡ya debería saber organizar su cuarto!! Debería hacerlo ahora!!!”. Entonces nos entra el miedo y la culpa, y actuamos de manera atropellada.

Si en cambio, somos conscientes de que cada día es una oportunidad de crecimiento, de que los errores incluso nos ayudan en el proceso, podremos ver: Ej. “Mi hija aún no sabe organizar su cuarto, pero ya sabe donde va su ropa sucia!”

Podemos así ver el proceso, reconocer el camino recorrido, felicitar por los esfuerzos y confiar. Pues si ya sabe donde va su ropa… seguro que puede aprender donde van los zapatos! Y así, paso a paso, como un entrenador, vamos con los ojos fijos en el largo plazo y con acciones continuas en el presente, sacudiéndonos de la inmediatez, disfrutando el proceso lento o rápido, según el ritmo de nuestro hijo, respetándolo y respetándonos.

Pregúntate si eso que estás haciendo construye en el largo plazo, si le está dando a tu hijo las habilidades de vida que deseas que tenga de adulto, si está dándole herramientas para ser feliz y confiar en sus capacidades.

Pamela Moreno

Ejercicio 3: Ordenes

Las órdenes invitan a una lucha de poder. Podrías reemplazarlas por elecciones o preguntas curiosas (Opciones limitadas si son niños pequeños para no abrumarlos). Al dar elecciones, el niño toma la decisión, y tiene el poder que necesita sobre su vida.

Construyamos entre todos algunos ejemplos con las órdenes que solemos dar a nuestros hijos. Voy primero:

Orden: Lávate los dientes.
Opción Limitada: ¿Quieres lavarte los dientes antes o después de ponerte la pijama?
Pregunta Curiosa: ¿Que planeas hacer para que tus dientes se acuesten a dormir limpios y blancos?

Y tu tienes ideas practicas para este ejercicio? Déjanos tus comentarios

Pamela Moreno (colaboradora en Disciplina Positiva para http://www.abrazarte.org)